La ciudad de Montería se encuentra en un estado de alerta máxima tras la contundente decisión de la administración municipal de suspender todas las actividades académicas presenciales en las instituciones educativas oficiales. Esta medida, de carácter urgente y preventivo, surge como respuesta directa a la Emergencia Ambiental y la Declaratoria de Calamidad Pública que actualmente rige sobre el territorio cordobés debido a la intensidad sin precedentes de las lluvias atípicas.
Por instrucción directa del alcalde Hugo Fernando Kerguelén García, y bajo la ejecución técnica de la Secretaría de Educación, se ha determinado que el riesgo para la integridad física de los estudiantes, docentes y personal administrativo es demasiado alto para permitir el flujo normal en los planteles. La orden de cese de actividades presenciales tiene vigencia inmediata y se extenderá por lo que resta de la presente semana, buscando evitar tragedias derivadas de inundaciones en las vías de acceso, posibles colapsos de infraestructuras escolares vulnerables o accidentes en el transporte escolar causados por el estado crítico del terreno.
El secretario de Educación Municipal, Marino Gómez Argumedo, ha sido enfático al señalar que esta no es una medida tomada a la ligera, sino una acción coordinada para mitigar los efectos de una crisis climática que ha desbordado los cauces habituales de atención. Las autoridades educativas han hecho un llamado imperativo a los rectores de las instituciones oficiales para que aseguren la comunicación efectiva de esta medida a todos los padres de familia, evitando desplazamientos innecesarios que pongan en peligro a los menores de edad.
Según el cronograma oficial establecido por la Alcaldía, se proyecta que el retorno a las aulas se realice el próximo lunes 9 de febrero de 2026, siempre y cuando el monitoreo climático y los informes de los organismos de socorro garanticen condiciones de seguridad óptimas. Mientras tanto, el gobierno local se mantiene en sesión permanente, evaluando los daños en las zonas rurales y urbanas más afectadas, donde las lluvias han generado bloqueos y afectaciones directas en la infraestructura pública. La prioridad absoluta de la administración Kerguelén es la protección de la vida, entendiendo que el derecho a la educación debe garantizarse en entornos seguros, y ante la furia de la naturaleza, la prevención es la herramienta más eficaz.
Conclusión
La suspensión de clases en Montería es una muestra de gestión del riesgo responsable frente a una crisis ambiental que no da tregua. Al priorizar la seguridad de la comunidad educativa por encima de la presencialidad, la Alcaldía de Montería establece un precedente necesario de prudencia administrativa. El éxito de esta medida dependerá ahora de la efectividad de las labores de mitigación que se realicen durante estos días de cese de actividades y de la resiliencia de la infraestructura escolar ante las lluvias que continúan azotando al departamento de Córdoba.
¡Atención Padres! Guía rápida sobre la seguridad escolar en Montería
La suspensión de clases en Montería, anunciada para el resto de esta semana, no es una medida aislada, sino parte de un Protocolo de Gestión del Riesgo Educativo diseñado para evitar tragedias en los más de 60 establecimientos oficiales y sus sedes rurales. La seguridad escolar en este momento se divide en tres frentes críticos que los padres de familia deben monitorear. Primero, el estado de la infraestructura: muchas instituciones, especialmente en zonas periféricas y rurales, enfrentan riesgos de inundación de pozos sépticos, filtraciones en techos y, lo más peligroso, cortocircuitos por humedad en las redes eléctricas. El alcalde Hugo Fernando Kerguelén García ha dado instrucciones precisas para que la Secretaría de Infraestructura realice un barrido técnico antes del lunes 9 de febrero, asegurando que los salones sean espacios secos y seguros.
El Secretario de Educación, Marino Gómez Argumedo, ha sido enfático en que la educación no se detiene, sino que se transforma. Se ha pedido a los rectores que, en la medida de lo posible y donde la conectividad lo permita, se mantenga un contacto pedagógico básico con los estudiantes. Sin embargo, la prioridad es que los niños permanezcan en casa, alejados de zonas de riesgo como árboles de gran tamaño, postes de luz inclinados o canales de riego desbordados. Esta pausa obligatoria es una oportunidad para que los padres revisen también sus propios planes de emergencia familiar, asegurando que los kits de primer auxilio y las rutas de evacuación en sus barrios estén claros ante cualquier eventualidad mayor derivada de la crisis climática que atraviesa el departamento de Córdoba.