El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha generado una fuerte controversia nacional tras una serie de declaraciones realizadas durante un evento público en el Hospital San Juan de Dios, en el centro de Bogotá, que desataron una ola de críticas y reacciones en redes sociales y desde distintos sectores políticos y ciudadanos. Durante su intervención, que formaba parte de un acto oficial de firma de un comodato entre el Distrito de Bogotá y el Gobierno Nacional, el mandatario abordó el tema del hurto de celulares, uno de los delitos más frecuentes en las principales ciudades del país, e indicó una explicación inusual sobre las motivaciones detrás de este fenómeno delictivo: afirmó que los jóvenes que cometen estos hurtos no lo hacen por fines delictivos tradicionales como la venta ilegal o el consumo de drogas, sino por motivos sentimentales, incluso por amor.
En su discurso, Petro sostuvo que los hurtos de dispositivos móviles no responden a una criminalidad organizada ni a adicciones, y puso en entredicho varias explicaciones habituales que relacionan la inseguridad con factores como el narcotráfico, el mercado negro o las problemáticas de consumo. Dijo expresamente: “No es el muchacho que por ahí se robó un celular, olvídense”, antes de afirmar que estos actos responden a una lógica distinta: que jóvenes de contextos empobrecidos en Bogotá terminan robando celulares en el centro de la ciudad para poder regalárselos a sus parejas, como una forma de ganarse su afecto y evitar ser rechazados. Esta explicación fue reforzada por la idea de que existe una presión social y cultural, alimentada por la televisión y la publicidad, que hace que las parejas esperen tener los últimos modelos de celulares como símbolo de estatus o “prueba de jefatura” dentro de un grupo social.
El presidente incluso amplió su análisis hacia las dinámicas de las relaciones sentimentales y los comportamientos sociales, llegando a reflexionar sobre la atracción entre hombres y mujeres. Según Petro, el valor de la inteligencia en la conquista es más significativo que los cánones de belleza física, y argumentó que los hombres inteligentes suelen ser más apreciados por las mujeres, independientemente de su apariencia física. Estas partes del discurso se produjeron en medio de risas y reacciones mixtas del público presente, lo que intensificó aún más el impacto y la percepción pública del mensaje.
Las redes sociales se encendieron rápidamente con miles de comentarios, memes, críticas y cuestionamientos a las afirmaciones del mandatario. Muchos usuarios y líderes de opinión calificaron sus declaraciones como fuera de contexto, desconectadas de la realidad cotidiana de la inseguridad urbana, y hasta como una burla a las víctimas de la delincuencia cotidiana. La precandidata presidencial y periodista Vicky Dávila fue una de las voces más críticas, cuestionando directamente al presidente en su cuenta de la red social X. Dávila escribió: “¿A ti te robaron alguna vez el celular? Petro dice que los jóvenes que roban celulares lo hacen ‘por amor’, para dárselo a la novia y para que ella no los eche. Una estupidez total, una burla”, agregando que estas afirmaciones no sólo carecen de base empírica sino que banalizan el impacto real del delito en la vida de miles de ciudadanos y familias.
La reacción de Dávila no fue aislada; cientos de internautas replicaron su crítica con mensajes que resumían el comentario del presidente en pocas palabras, como “El robo de celulares justificado como prueba de amor, según el presidente”, lo que rápidamente se volvió viral en la plataforma. Otros analistas señalaron que esta no es la primera vez que Petro genera controversia con explicaciones poco convencionales, recordando otras declaraciones públicas suyas que mezclan análisis social, conceptos personales o reflexiones culturales con temas políticos, lo que para algunos resta seriedad a asuntos de seguridad pública que exigen respuestas más técnicas y políticas.
Más allá de la polémica específica sobre los celulares, el episodio ocurrió en un contexto político más amplio en el que Petro ha sido objeto de constantes debates sobre su estilo discursivo, su enfoque frente a problemas estructurales como la inseguridad, la violencia o la economía, y su relación con sectores de la oposición. Los críticos han señalado que explicaciones como la atribuida al robo de celulares pueden terminar desviando la atención de problemas más profundos y estructurales, al tiempo que generan desconfianza en la capacidad del Gobierno para abordar eficazmente la inseguridad en las zonas urbanas más vulnerables.
Por otro lado, simpatizantes del presidente sostienen que Petro intenta ofrecer una mirada distinta, intentando desentrañar causas sociales más complejas del delito en lugar de solo aplicar soluciones punitivas, argumentando que este enfoque busca generar debates más amplios sobre las causas subyacentes de la violencia juvenil. Sin embargo, incluso entre algunos sectores progresistas la forma en que se presentó esta tesis fue considerada desafortunada y superficial, precisamente por cómo fue interpretada y explotada políticamente por opositores y usuarios de redes.
La controversia llega en un momento en que Colombia se encuentra en plena temporada preelectoral, con múltiples precandidaturas presidenciales en disputa y el tema de la seguridad ciudadana como uno de los asuntos más importantes para los votantes. En este contexto, declaraciones como la de petro sobre el robo de celulares han sido utilizadas por figuras opositoras como ejemplo de desconexión con las preocupaciones de la gente común, especialmente en lo que respecta a la sensación de inseguridad en las principales ciudades, donde los hurtos de bienes personales son una realidad cotidiana que afecta a millones.
En resumen, las palabras de Gustavo Petro que vinculan el robo de celulares con motivaciones amorosas han desencadenado un intenso debate público en Colombia, polarizando opiniones entre quienes las ven como una reflexión social alternativa y quienes las consideran un error de comunicación política que trivializa un problema real de seguridad. La reacción de la precandidata Vicky Dávila y la multitud de comentarios en redes sociales reflejan hasta qué punto este tipo de afirmaciones pueden influir en la percepción pública de la gestión de un mandatario, sobre todo cuando se trata de temas sensibles como la criminalidad urbana.