La violencia volvió a golpear de manera cruel y desgarradora al municipio de Fundación, Magdalena, tras el asesinato de un joven soldado del Ejército Nacional que se encontraba de permiso y que había decidido emplear esos días para visitar a su madre en su lugar de trabajo, un gesto sencillo cargado de amor que terminó convertido en una tragedia imposible de asimilar; la víctima fue identificada como Cristóbal Castillo, de 23 años, un muchacho descrito por quienes lo conocieron como noble, respetuoso y profundamente apegado a su familia, especialmente a su madre Cindy, quien lo crió con esfuerzo y sacrificio como su único hijo varón.
El hecho ocurrió al interior del establecimiento comercial conocido como “Cali Pollos”, ubicado sobre la calle 3, en pleno centro del municipio, un sector concurrido y de actividad comercial constante, donde la madre del joven labora diariamente para sostener su hogar. De acuerdo con las primeras versiones, hombres armados llegaron hasta el lugar, interceptaron a Cristóbal y, sin mediar palabra, le dispararon en repetidas ocasiones, causándole la muerte de manera inmediata ante la mirada atónita y desesperada de su progenitora, quien segundos antes lo había recibido con un abrazo sin imaginar que sería el último.
El crimen, ejecutado con extrema frialdad, dejó no solo una escena de horror sino también una herida profunda en el corazón de una madre que hoy enfrenta uno de los dolores más devastadores que puede existir, la pérdida violenta de un hijo, expresando entre lágrimas la frase que resume la dimensión de la tragedia: “Hijo, me diste un abrazo sin pensar que era el último”. Cristóbal se encontraba disfrutando de un permiso otorgado por la institución militar, tiempo que había decidido dedicar a su familia, demostrando el fuerte vínculo que lo unía a su madre y el sentido de responsabilidad y cariño que lo caracterizaban; lejos de estar involucrado en situaciones irregulares, su vida giraba en torno a su servicio como soldado y al anhelo de salir adelante, como fruto del ejemplo de una madre trabajadora que, según allegados, lo formó con valores, principios y respeto.
La noticia de su asesinato se propagó rápidamente por Fundación, especialmente en el sector conocido como La Esquina del Progreso, donde vecinos, comerciantes y transeúntes quedaron consternados por lo ocurrido, expresando indignación, miedo y tristeza ante un nuevo episodio de violencia que irrumpe incluso en los espacios más cotidianos y familiares. El establecimiento fue acordonado por las autoridades mientras se realizaban los actos urgentes y el levantamiento del cuerpo, en medio de escenas de llanto, gritos de dolor y una atmósfera de impotencia colectiva, reflejo de una comunidad que se siente cada vez más vulnerable frente a la criminalidad. Las autoridades iniciaron las investigaciones correspondientes con el fin de esclarecer los móviles del homicidio, identificar a los responsables y determinar si el ataque estaba dirigido específicamente contra la víctima o si obedece a dinámicas criminales que afectan a la zona, aunque hasta el momento no se han entregado detalles oficiales sobre capturas o hipótesis concluyentes. El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad en el municipio y la protección de los ciudadanos, incluso de aquellos que sirven al país desde las filas de la Fuerza Pública, y ha generado múltiples mensajes de solidaridad hacia la familia de Cristóbal Castillo, especialmente hacia su madre, quien hoy enfrenta un duelo marcado no solo por la ausencia, sino por la forma brutal en la que le arrebataron a su hijo frente a sus propios ojos.
Para muchos, la historia de Cristóbal representa el retrato de una juventud que sueña, que lucha y que, pese a elegir caminos de servicio y disciplina, no está exenta de caer víctima de la violencia que azota a distintas regiones del país. Mientras avanzan las investigaciones, la familia, amigos y habitantes de Fundación claman por justicia y por respuestas, esperando que este crimen no quede en la impunidad y que el nombre de Cristóbal Castillo no sea uno más en la larga lista de vidas truncadas por las armas, sino un llamado urgente a la memoria, a la reflexión y a la necesidad de proteger la vida en todos los rincones del territorio.