El mundo de la champeta y la cultura popular cartagenera está de luto por la muerte del emblemático artista Ismael Simancas, ampliamente conocido por su nombre artístico Dogardisc, quien falleció en la mañana del 15 de enero de 2026 tras una valiente lucha por su salud luego de varios días internado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de una clínica en Cartagena de Indias, Colombia, víctima de complicaciones derivadas de problemas asociados a la diabetes, generando una profunda consternación entre seguidores, colegas y amantes del género champeta tanto en el Caribe colombiano como en otras regiones donde su música resonó con fuerza
Desde finales de diciembre de 2025 se había encendido una alerta entre sus seguidores cuando Simancas presentó un notable deterioro en su salud alrededor del 30 de diciembre, lo que llevó a su ingreso inicial en un centro asistencial y, posteriormente, al traslado a la UCI el 31 de diciembre, donde permaneció bajo observación médica hasta el día de su fallecimiento, mientras la comunidad artística aguardaba con esperanza alguna mejoría que finalmente no llegó
Nacido y criado en el popular barrio Chiquinquirá de Cartagena, Dogardisc se convirtió en una figura representativa de la vieja escuela de la champeta, un género musical urbano profundamente arraigado en la identidad costeña, fusionando ritmos afrocaribeños, percusión y letras que contaban historias de barrio, de vivencias cotidianas, del amor y de las realidades sociales, construyendo un puente entre lo popular y lo musical que trascendió generaciones.
Con una trayectoria artística que supera 30 años, incluyendo cinco años como percusionista antes de consolidarse como cantante durante más de 25 años, Dogardisc no solo pasó a la historia por su voz inconfundible, sino por haber aportado de manera significativa al desarrollo y visibilidad de la champeta como expresión cultural cartagenera, convirtiéndose en una figura que siempre defendió la champeta criolla con orgullo y autenticidad.
Su repertorio está lleno de temas que se convirtieron en clásicos del género y que lograron traspasar fronteras, siendo himnos de picó, de fiestas y de encuentros populares; entre ellos destacan canciones inmortales como “El Viejo Zorro”, que se convirtió en sinónimo de su estilo y presencia escénica, “El Cachaco Faltón”, “Tras las Rejas”, “Vida Chévere” —que grabó junto a Mr. Black y que se convirtió en una pieza emblemática dentro de las celebraciones caribeñas— y “La Mona Lisa”, así como otros temas que consolidaron su figura como un cronista musical de barrio, narrando historias de la cotidianidad con un lenguaje cercano, sincero, popular y directamente conectado con las experiencias de su público.
Además de estos éxitos clásicos, uno de los logros más recientes de Dogardisc fue el relanzamiento y la revalorización de “Desplazado de Amor”, un tema que, aunque fue grabado hace más de 15 años, logró un resurgimiento impresionante en la era digital, ubicándose entre las canciones más virales de Colombia y alcanzando altos niveles de reproducciones en plataformas de streaming, incluyendo un lugar destacado en las listas nacionales y decenas de millones de reproducciones en YouTube, donde su video oficial consolidó aún más su vigencia en tiempos modernos y conectó con nuevas audiencias que redescubrieron su música. La historia detrás de este tema, según explicaba el propio Dogardisc en entrevistas pasadas, se inspiró en vivencias de época y en narrativas de amor y desamor que mezclaban la experiencia campesina con relatos sentimentales, logrando una obra que trascendió décadas y que se mantuvo vibrante en el gusto del público, incluso mucho después de su lanzamiento inicial original.
Más allá de su música, su figura representaba una puente generacional dentro de la champeta, siendo inspiración para artistas más jóvenes y figuras emergentes del género, quienes en varias ocasiones destacaron no solo su habilidad musical sino también su compromiso con mantener viva la tradición de la champeta como expresión cultural genuina de la costa Caribe. Sus presentaciones eran eventos esperados en la ciudad y en festivales populares, como lo demostró una de sus últimas actuaciones junto a los bailarines Criss & Ronny en la emblemática Plaza de Toros de Cartagena, un momento que quedó grabado en recuerdos y videos compartidos en redes sociales como un homenaje a su pasión por el ritmo y la fiesta, reforzando el lazo emocional que mantenía con su público y la escena musical cartagenera.
La noticia de su fallecimiento ha desatado un torrente de emociones en redes sociales y en la comunidad local, con mensajes de colegas, fanáticos y figuras de la cultura urbana expresando su pena, recordando su legado, sus letras y su contribución a la música popular, mientras muchos destacan que con su partida se va un pilar de la champeta de antaño, un maestro cuya obra seguirá resonando en cada rincón donde la champeta suena, en cada picó que reproduce sus clásicos y en cada corazón que latió al ritmo de sus canciones, consolidando así un legado imborrable que, más allá de la tristeza por su partida, celebra la vida y la música de un artista que siempre llevó la bandera de su género y de su ciudad muy en alto.