La foto que nadie ignoró: la señal “BAD PRB” y las dudas que dejó un vuelo que nunca debió despegar

El sábado 10 de enero de 2026, el cantante colombiano Yeison Jiménez, una de las voces más populares de la música regional, murió junto con otras cinco personas en un trágico accidente aéreo en Boyacá, Colombia, cuando la avioneta Piper PA-31 Navajo en la que viajaba con su equipo se estrelló pocos minutos después de despegar desde el aeródromo de Paipa con destino a Medellín, donde tenía una presentación programada esa misma noche. El siniestro provocó una profunda conmoción nacional, con expresiones de dolor de fanáticos, colegas músicos y autoridades, que además de lamentar la pérdida comenzaron a buscar respuestas claras sobre qué ocurrió y por qué la nave despegó a pesar de señales que ahora se consideran técnicas y potencialmente críticas.

En días recientes ha circulado ampliamente un video grabado desde la cabina, elaborado por uno de los ocupantes minutos antes del despegue, donde se ve en la pantalla del panel de instrumentos una alerta técnica claramente legible: “BAD PRB 28.0”. En términos aeronáuticos, esa señal se interpreta como “Bad Probe” (sonda defectuosa), lo que indica que uno de los sensores —un dispositivo encargado de medir parámetros clave del motor o de las hélices como temperatura o presión— está ofreciendo lecturas no confiables o erráticas. En las aeronaves de pistón, como la Piper Navajo, las sondas y sensores electrónicos proporcionan información esencial para vigilar el rendimiento del motor y la instalación de hélices; si uno de esos sensores falla, el piloto puede recibir datos incorrectos sobre condiciones críticas como la temperatura del motor, la presión de aceite o el rendimiento térmico.

Desde el punto de vista técnico, una alerta de este tipo no es una falla menor sino una indicación de que el sistema de monitoreo de motores no está proporcionando datos fiables. En un contexto normal de operación, un piloto debería diagnosticar el origen de esa alerta en tierra, con el avión detenido y bajo evaluación de mantenimiento, antes de proceder a operar la aeronave. En aviación general, las listas de verificación estándar de pre-vuelo y de puesta en marcha exigen que cualquier alerta o indicación anómala de instrumentos que pueda afectar el rendimiento o la seguridad del despegue sea aclarada o corregida antes de avanzar en una operación de vuelo segura.

La presencia de esa señal, combinada con otras observaciones que están siendo consideradas por investigadores y analistas aeronáuticos, ha planteado de inmediato la pregunta que muchos colombianos se hacen: “Si la alerta estaba ahí, ¿por qué el avión despegó?”. Hasta ahora, las autoridades aeronáuticas y los investigadores han sido cautelosos en emitir conclusiones definitivas, advirtiendo que la investigación oficial —que normalmente dura semanas o meses— es la que determinará responsabilidades, causas técnicas precisas y factores humanos o ambientales implicados. Sin embargo, ya se manejan varios elementos de contexto que ayudan a comprender por qué pudo producirse la decisión de despegar a pesar de la presencia de esa señal de advertencia técnica.

Primero, la aeronave sí logró despegar y mantenerse en el aire por algunos minutos. Contrario a versiones iniciales que circulaban en redes y ciertos medios, la Aeronáutica Civil de Colombia confirmó oficialmente que la Piper Navajo se elevó del suelo y voló entre aproximadamente tres y cinco minutos antes de estrellarse en el sector de la vereda Romita, a muy poca distancia del aeródromo de Paipa. Esto descarta teorías tempranas que sugerían que la aeronave nunca se había separado de la pista. El hecho de que alcanzara un corto tiempo de vuelo indica que, más allá de lo que mostraba la advertencia técnica, el piloto tomó la decisión de continuar con la maniobra inicial de despegue.

Segundo, al analizar el video donde se ve la alerta “BAD PRB”, expertos consultados señalan que a menudo los pilotos de aviación general deben evaluar múltiples factores rápidamente, especialmente cuando se encuentran bajo presión de tiempo, con pasajeros a bordo y en un entorno operativo real. En este caso, el video también muestra que el piloto tenía un teléfono móvil en las manos y lo manipulaba mientras el avión estaba conectado a la pista y la alerta estaba activa, lo cual ha generado críticas y está siendo objeto de análisis sobre la atención operativa en cabina en ese momento. Aunque eso por sí solo no prueba causalidad técnica, sí señala posibles fallas en el seguimiento de procedimientos y prioridades en la cabina justo antes de iniciar el despegue.

Tercero, las condiciones de operación de avionetas pequeñas, especialmente en aeródromos de altitud elevada como Paipa (aproximadamente 2.525 metros sobre el nivel del mar), complican aún más las decisiones de vuelo. A mayor altitud, el aire es más delgado y la capacidad de las aeronaves de pistón para generar sustentación y potencia óptima del motor se reduce, lo que hace que cualquier indicativo de sensor defectuoso o medición no confiable sea aún más crítico para evaluar si la aeronave puede despegar y ascender de forma segura, sobre todo si va con carga máxima.

Además, está el factor humano y de presión de agenda: el vuelo se programó para trasladar al artista y su equipo hacia un concierto, y es plausible —según fuentes no oficiales y testimonios en redes— que el piloto pudiera haber interpretado la alerta como algo no crítico o no relacionado con parámetros esenciales de despegue, o que creyó que el avión “sí era aeronavegable” en función de inspecciones previas o de información de mantenimiento reciente. Es importante resaltar que en aviación general a veces pueden existir diferencias entre señales de advertencia que requieren abortar inmediatamente y otras que son advertencias que deben monitorearse con cautela durante la operación; solo la investigación técnica oficial puede determinar cuál fue exactamente la naturaleza del “BAD PRB” en ese contexto específico.

Finalmente, la investigación aeronáutica estándar —como han reiterado las autoridades— está examinando factores técnicos del avión, condiciones ambientales, datos de desempeño del motor y las acciones humanas en la cabina para establecer una reconstrucción precisa del evento que llevó a la colisión. La aparición del mensaje de advertencia “BAD PRB” en el video es un elemento clave —y ahora una pieza de evidencia importante en la investigación—, pero por sí solo no puede explicar totalmente por qué se tomó la decisión de continuar con el despegue sin un análisis técnico exhaustivo en tierra. Como ha sucedido en otros accidentes de aviación en los que se ignoraron o malinterpretaron advertencias de instrumentos, a menudo la combinación de factores técnicos, decisiones humanas y presión de operación termina siendo más compleja de lo que parece a primera vista, y solo la investigación formal podrá esclarecer si hubo violación de procedimientos, error de juicio o fallas de mantenimiento que contribuyeron a la tragedia que costó la vida de Yeison Jiménez y cinco personas más.

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