En medio de una de las crisis climáticas más severas que ha enfrentado Córdoba en los últimos años, el gobernador Erasmo Zuleta Bechara elevó un llamado firme, respetuoso y urgente al presidente de la República, Gustavo Petro, para que el Gobierno Nacional intervenga de manera inmediata ante la emergencia provocada por las intensas lluvias que han golpeado sin tregua al departamento, dejando a su paso un panorama desolador marcado por inundaciones, pérdidas humanas, destrucción de viviendas, afectaciones a la infraestructura vial y productiva, y miles de familias damnificadas que hoy claman por ayuda.
“Presidente Petro, esta también es su tierra. Hoy Córdoba lo necesita”, expresó el mandatario departamental, al tiempo que subrayó que la magnitud de la emergencia supera con creces la capacidad de respuesta de los municipios y del propio gobierno departamental, haciendo indispensable una acción articulada y contundente desde el nivel central. Según las autoridades locales, las lluvias han provocado el desbordamiento de ríos y caños, la anegación de extensas zonas rurales y urbanas, y el colapso de sistemas de drenaje, afectando especialmente a comunidades vulnerables que han visto desaparecer en cuestión de horas el fruto de años de trabajo.
Viviendas humildes reducidas a escombros, cultivos arrasados, animales perdidos y vías intransitables que aíslan a poblaciones enteras, dificultando el acceso a alimentos, atención médica y servicios básicos. Zuleta advirtió que la emergencia no solo es humanitaria, sino también social y económica, pues compromete la seguridad alimentaria del departamento, impacta la actividad agrícola y ganadera —pilares fundamentales de la economía cordobesa— y agrava las condiciones de pobreza en amplios sectores de la población.
En su pronunciamiento, el gobernador insistió en la necesidad de recursos extraordinarios para la atención inmediata de los damnificados, la entrega de ayudas humanitarias, la rehabilitación de vías terciarias, el fortalecimiento de los diques y jarillones, y la ejecución de obras de mitigación que permitan reducir el riesgo de nuevas inundaciones, recordando que Córdoba es un territorio históricamente vulnerable a los efectos del invierno y que, sin una intervención estructural, estas tragedias tienden a repetirse año tras año.
Asimismo, destacó el esfuerzo que vienen realizando los alcaldes, los organismos de socorro y las comunidades organizadas, pero reconoció que la dimensión del desastre exige una respuesta nacional que incluya la declaratoria de emergencia, el despliegue de apoyo técnico y financiero, y la presencia directa del Gobierno en el territorio para evaluar de primera mano la situación.
El llamado del gobernador también puso el foco en la necesidad de una coordinación efectiva con entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, los ministerios competentes y las fuerzas de seguridad, con el fin de garantizar atención oportuna, prevenir brotes de enfermedades asociadas a las inundaciones y proteger la vida de las personas que permanecen en zonas de alto riesgo.
Zuleta fue enfático al señalar que “miles de familias lo perdieron todo”, una frase que resume el drama humano que hoy vive Córdoba y que, según dijo, no puede ser atendido con respuestas parciales o dilatadas, pues cada día que pasa sin una intervención integral aumenta el sufrimiento de la población afectada. En ese contexto, el gobernador reiteró que su llamado no tiene tintes políticos, sino un profundo sentido de responsabilidad institucional y humanitaria, apelando a la solidaridad del Estado y al compromiso del presidente con las regiones históricamente golpeadas por la desigualdad y el abandono.
La emergencia, añadió, debe convertirse también en una oportunidad para avanzar en soluciones de fondo frente al cambio climático, la planificación del territorio y la protección de las cuencas hídricas, de manera que Córdoba pueda transitar hacia un modelo de desarrollo más resiliente y sostenible.
Conclusión: El clamor del gobernador Erasmo Zuleta sintetiza la urgencia de una respuesta nacional inmediata y eficaz frente a una tragedia que ha dejado a Córdoba en estado crítico; más allá de la coyuntura, el llamado interpela al Estado colombiano a actuar con celeridad, solidaridad y visión de largo plazo, para aliviar el sufrimiento de miles de familias hoy damnificadas y sentar las bases de una recuperación que no solo repare lo perdido, sino que prevenga futuras catástrofes y dignifique la vida de quienes habitan este territorio.