La música popular colombiana y sus seguidores viven días de conmoción tras el trágico accidente aéreo en el que perdió la vida el reconocido cantante Yeison Jiménez, junto a cinco personas más, al estrellarse la avioneta en la que viajaban poco después del despegue en el aeropuerto Juan José Rondón, en Paipa, Boyacá, un suceso que no sólo enluta al género, sino que también ha puesto en el centro de la atención pública una pista conocida por otro episodio aéreo protagonizado por otro artista de la misma escena, Jhon Alex Castaño, quien en febrero de 2023 vivió un susto en la misma pista cuando la aeronave en la que se desplazaba desde Pereira hacia Paipa sufrió una falla en el tren de aterrizaje derecho al momento de tocar pista, provocando que la avioneta se saliera hacia un costado y obligara a una maniobra de emergencia que, aunque dramática, no dejó heridos entre los ocupantes, incluido el propio cantante, apodado “El rey del chupe”, y que más bien le llevó a reflexionar públicamente sobre la fragilidad de la vida y la importancia de la familia y la fe frente a los riesgos de los viajes aéreos que los artistas enfrentan en rutas regionales del país
Este accidente, recordado por múltiples medios y por el propio artista a través de sus redes sociales, se produjo en la pista del aeropuerto de Paipa, donde en cuestión de años se han registrado dos incidentes ligados a figuras del entretenimiento colombiano, un dato que resuena ahora con mayor fuerza tras conocerse la fatal caída de la avioneta en la que se transportaba Yeison Jiménez el pasado 10 de enero de 2026 rumbo a un concierto en Medellín, tragedia que no sólo acabó con la vida del cantautor de 34 años, sino también con la de otras cinco personas, incluidos miembros de su equipo y el piloto, confirmando un desenlace doloroso que ha movilizado a autoridades, fanáticos y colegas del género
El accidente fatal, ocurrido entre los municipios de Paipa y Duitama, fue reportado en la tarde de ese sábado cuando la avioneta, un Piper PA-31 Navajo con matrícula N325FA que había radicado plan de vuelo con destino a Medellín, nunca logró despegar correctamente, estrellándose contra un campo cercano al final de la pista y provocando un incendio que consumió por completo la aeronave, como han detallado las autoridades y los videos recogidos en el lugar del siniestro, escenas que ahora son parte de las investigaciones en curso por parte de la Aeronáutica Civil de Colombia y del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) con apoyo del Ministerio de Transporte para esclarecer las causas exactas del siniestro
La tragedia ha dejado una estela de dolor en la familia del artista, en sus seguidores y en la industria musical, que no sólo lamenta la pérdida de un cantante con una trayectoria ascendente en la música popular, sino que también reflexiona sobre los riesgos inherentes a los desplazamientos aéreos en pistas regionales, cuyas condiciones operativas y protocolos de seguridad han sido puestos bajo escrutinio tras este accidente que enluta al país.
Si bien en el caso de Jhon Alex Castaño el accidente aéreo de 2023 no pasó de un susto que quedó en anécdota y reflexión profunda para el artista —quien en ese momento subrayó en sus redes sociales la importancia de valorar a la familia y comprender que “de un momento a otro todo se puede apagar”— la historia actual de Jiménez representa un desenlace fatal y definitivo, una serie de hechos que han generado debate sobre seguridad, fortaleza de las pistas y la logística de vuelos en aeronaves pequeñas que transportan a artistas en itinerancias frecuentes dentro del territorio colombiano.
En redes sociales, Castaño compartió además mensajes de homenaje y dolor por la muerte de Jiménez, publicando videos en los que aparecen ambos artistas juntos, lo que despertó una ola de reacciones emotivas tanto de fanáticos como de colegas, quienes han destacado el vínculo entre los dos intérpretes no sólo por su carrera musical, sino por la circunstancia inusual de que ambos vivieran emergencias aéreas ligadas a la misma pista de Paipa, un detalle que ha alimentado la cobertura mediática y la atención pública sobre el caso.
Mientras tanto, la investigación oficial continúa su curso, con el examen de los restos de la aeronave, la recopilación de testimonios, análisis técnicos de mantenimiento y operación de la aeronave y entrevistas con personal aeronáutico, en un esfuerzo por determinar si el accidente se debió a fallas mecánicas, error humano u otras circunstancias que puedan surgir de las labores periciales, todo ello en medio del dolor de una industria musical que ha perdido a una de sus voces más queridas y que, paradójicamente, revive la memoria de un susto que pudo haber tenido un final mucho más trágico años atrás con otro artista, ahora presente en la narrativa de una tragedia que conmueve a Colombia entera.
En este contexto, las preguntas sobre seguridad aérea en vuelos privados y las reflexiones sobre el destino, la mortalidad y la fragilidad de la vida humana se entrelazan con la tristeza que embarga a los fanáticos que recuerdan a Yeison Jiménez, no sólo por su talento musical sino por el vínculo humano con colegas como Jhon Alex Castaño, cuyo susto en 2023 ahora adquiere un matiz distinto al ser parte de la misma pista donde se selló una historia de dolor para el vallenato y la música popular colombiana.
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